24 diciembre 2008

35 Pollos muertos de hambre

Las vacaciones de 1997 la pase junto a mi Papá como siempre lo hacia. En ese tiempo mi hermanita tenia 2 años de edad, una sonrisa constante de segundo a segundo y 35 mascotas… Si, 35 Pollitos de colores que entre su Mamá, abuela, abuelo y tías le habían regalado; Si, esa era la moda en el pueblo de Calamar Bolívar para esa época. Raro para el común pero muy normal en la vida del pueblo. Mi Papá, que siempre puso mala cara a la idea de tener 35 Pollitos regados por toda la casa, al final se convenció de la idea y hasta pensó que juntos, en algunas semanas, podían hacer buen caldo.

Llego el lunes y el fin de semana en Calamar se acababa; En la madrugada mi papa tuvo la precaución de dejar suficiente maíz para los pollitos los cuales fueron encerrados en un cuarto grande que estaba en el patio. También le recomendó a un familiar de la casa ponerles agua y mas comida todos los días hasta. Según, todo estaba bajo control.

Llego el viernes y en el viaje de regreso mi hermanita no tenia mas palabras que “Papí, pio pio papi…” Cierta incertidumbre nos acompañaba.

Al llegar a casa nos encontramos con lo impensable: El encargado no estaba y, según el vecino, tenia 2 días que no lo veían. –“Hijueputa! Los Pollos!!” dijo mi Papá. Abrió la puerta forzándola un poco, corrimos al patio y abrimos el cuarto donde estaban encerrados… La imagen nunca se me borrara. Habían como 25 pollos tirados en el piso, unos totalmente muertos, otros moribundos movían sus alas como pidiendo auxilio; los otros 10 se mantenían de pie… bueno, trataban de mantenerse de pie, parecían ebrios, estirando las alas, con los ojos blancos y el pico abierto. Algunos trataban de caminar pero resbalaban y volvían a pararse; a esos los considere los mas valientes. En mis falsas esperanzas, corrí a buscar maíz y agua, pero cuando se los puse note que los pobres estaban ciegos.

No había nada que hacer; Los valientes morirían también. Resignado, mi Papá cogió una pala y cabo una fosa común si que mi hermanita se diera cuenta. Busco uno a uno los pollos muertos por todo el cuarto y los puso uno encima de otro  dentro del hueco; Cuando terminó, de los diez valientes solo quedaba uno, que a lo lejos se le notaba su muerte lenta. Agonizaba de pie.  Mi Papá dejo la pala a un lado y se fue; “Esperemos a que muera ese para tapar el hueco” Me dijo.

Solo en el patio, mirando a 34 pollos muertos de sed y hambre tirados en un hueco, y a uno que aun agonizaba  temblando y estirando las alas ilusamente… Pensaba. Al rato y sin que nadie me viera, camine hasta el último pollo; Lo mire de cerca, y sin mucho pensarlo esta vez, Poff!! le di un Palazo de gracia. “Papí, ya se murió!!!” Grite.

6 comentarios:

  1. estas insinuando q se debe legalizar la eutanasia "polluelistica"???

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  2. Si, pero con Palazos... de otra forma no

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  3. Pues a la larga esos pollos pintados no viven mucho...

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  4. Pero si esos pollos pintados son iguales a cualquier otro, soloq estan pintados y con el cambio de pluma ahi esta.
    ja. Yo tambien tuve pollos, nunca mas de tres pero siempre que iba al pueblo me mi amá me regalaban y la tarea era protegerlos de un primo que creian que eran balón de futbol.

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  5. Como así es una guerra con tu familia, o alguna chica celosa.

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