24 mayo 2010

Un poeta muerto no asociado

No es fácil compartir apartamento con un muerto. Cucarachas por todos lados, su silencio incomodo, su aburrimiento descorcentante… su olor a podrido.

No recuerdo bien desde cuando el Muerto se metió en mi apartamento. Creo que simplemente una noche llegué y lo encontré ahí, en la sala, viendo TV... Como Pedro en su casa. Pensé que eran vainas del trago pero al día siguiente me di cuenta que estaba jodido.

El Muerto fue Poeta, pero este no está asociado. Tampoco es hincha de ningún equipo. No toma, no fuma y tampoco reza. Su único oficio es joderme la vida con su presencia.

Es duro levantarse a media noche y toparse con un muerto en la sala con sus ojos abiertos y la TV apagada. Es duro levantarme a mear en las noches y toparse un muerto sentado en el inodoro cagando. Es bastante jodido que al final del mes lleguen los recibos de la luz y el agua, y este conchudo muerto no ponga ni un peso para pagarlos. Es doblemente jodido matarme la cabeza pensando por que este muerto me escogió a mi para joderme la vida

El Muerto se parece mucho a mi pero no soy yo. Yo estoy vivo, con insomnio noche tras noche pero vivo. Además, tengo mi certificado existencia aun vigente. Aparte de eso, creo que yo seria un muerto muy diferente: mas conversador y menos oloroso. No, definitivamente yo no soy el… Pero a veces pienso que el si quiere ser yo.

No es fácil convivir con un muerto y menos con este tan aburrido y podrido. Sus cucarachas son azules y sus hormigas rojas. Su hambre es eterna y su esperanza ya no existe.

Sonará tonto, pero anoche pensé en matarlo y por lo absurdo de mi pensamiento entendí que este muerto no vive en mi apartamento sino en cada neurona de mi cabeza y su oficio no es joderme la vida sino volverme mas loco… Para robarme el corazón.